El Bolsón

La última parte del viaje fue por lo menos muy entretenida, si bien había viajado desde San Carlos de Bariloche hasta El Bolsón por la mañana, no recuerdo mucho del viaje en sí, había salido la noche anterior y volví realmente tarde, mejor dicho, temprano, de mañana. Así qué hice todo el viaje durmiendo. La llegada como siempre me sorprendió, gratamente por supuesto. Esta vez el paisaje era más seco y caluroso conservando los toques del verde, pero más agreste.

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recién llegado a El Bolsón

Ya en la terminal, si se le puede decir terminal al puestito donde se abordan los buses, no tenía ni idea de a donde ir o que buscar, me comentó el chico de la terminal que a tres cuadras estaba la oficina de información turística así que me fui a ver que me podían ofrecer en materia de hostels. La zona de lo que sería la ciudad o mejor dicho el pueblo, es bastante chico, son sólo algunas cuadras a lo largo, no serán más de 20 cuadras en su longitud, pero siendo un pueblo chico, la oferta tanto de hospedaje como la de gastronomía es muy amplia.

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la vista desde el hostel

Una vez encontrado el hospedaje fui al hostel a dejar mis cosas y descansar un rato, el hostel en este caso fue lo que una vez fue una casona familiar, la pareja que administra este hostel es de lo más atenta. Con un look vintage este hostel estaba casi lleno cuando llegué.
Ya en mi habitación, dejé todo y fui a ver los alrededores y me encontré con mi compañera de cuarto, Julieta, cruzamos dos palabras y nos sentamos a tomar mates y a fumar en el balcón del hostel mientras apreciábamos como el sol se iba ocultando. Charlamos un poco de nuestras vidas y como llegamos a El Bolsón. Nos organizamos con otros pasajeros del hostel para salir a comer a la noche.

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el grupo del hostel

Ya con el grupo armado y luego de la cena nos pusimos de acuerdo en organizar una salida de trecking por la mañana, a un lugar llamado el Cajón del Azul. La idea es conocer el lugar donde nace el río Azul que cruza a El Bolsón.

Mañana fría con ganas de partir al cajón, nos organizamos y a las 08 AM ya estábamos esperando el colectivo de la zona que nos llevaría al comienzo del circuito. Este recorrido es de aproximadamente 12 kms de ida y obviamente 12 kms más de vuelta. El sendero bordeando el río Azul es increíble cada kilometro que recorres tiene su encanto. Pequeñas lagunas escondidas, verdes increíbles, cada minuto te invita a olvidarte del mundo cotidiano, de los problemas, de tu rutina, simplemente estas en contacto con otra parte de tu ser.

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Durante el trayecto que se extiende a más kilómetros de los que uno imagina, te encontras con refugios de montaña, con artesanos que tienen sus cabañas en medio de esta verde reserva, algún parador para comer algo y seguir tu camino. Esta totalmente prohibido arrojar cualquier tipo de residuo en la reserva, lo que vino del pueblo, vuelve al pueblo, y obviamente esta prohibido hacer fuego.

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Horas caminando bajo el sol te podrían poner de mal humor en cualquier circunstancia, no fue el caso en esta oportunidad, con los amigos de toda la vida de una noche! Lo genial de los hostels recide en que uno se puede hermanar con un desconocido y crear un vinculo super fuerte e interesnte en pocos dias. Yo supongo que se debe al hecho de descubir un lugar juntos o compartir el asombro o la inmensidad juntos… Ahora lo malo es que no llevamos comida suficiente, sólo unas barritas de cereal…

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los paisajes que te esperan por el sendero…!

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ahora hay que volver…

Nuestro regreso fue mil veces más largo de lo esperado, volvimos al hostel alrededor de las 7 PM, hicimos una rápida parada en el súper mercado. En el hostel descubrímos dos nuevos huéspedes, una chica alemana y un muchacho español. Charla y bebida de por medio y arreglamos salir la siguiente mañana a tomar sol y descansar a orillas del Río Azul e ir a la feria de los artesanos en la Plaza Pagano, punto común de encuentro, nada de travesías sin fin, sólo charlar y descansar.

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el asado de despedida

Despues de jugar al turista con los chicos Europeos y acercándose el final de mi estadía, decidimos hacer un asado a la noche. Luego de comer salimos a un bar a continuar la velada y por raro que parezca, El Bolsón es chico pero siempre encontramos lugares nocturnos para tomar algo.
Lamentablemente por un pequeño error técnico en la cámara de fotos, no conservo muchas de la fotos que tengo de El Bolsón, sólo un puñado pero suficientes para recordar los buenos momentos de el viaje que lo cambió todo.

Realmente el momento de la partida fue una mezcla de sensaciones encontradas, estaba un tanto triste por tener que volver a casa, quería seguir viajando, conociendo más lugares y nuevos amigos de ruta, pero a la vez me sentía feliz de lo que había descubierto, sabía que era el comienzo de algo hermoso que no podria detener por voluntad propia. Volví a Buenos Aires como una persona nueva!

San Carlos de Bariloche

Tan sólo un par de horas me tomó llegar a Bariloche, 4 horas para ser exacto, un viaje que no tuvo desperdicio, haciendo el camino de los 7 Lagos, ruta muy conocida por los mochileros más aventureros. Además está Villa la Angostura entre ambos destinos!
En mi llegada a Bariloche me encontré con un día de radiante sol, pero muy frío para ser Febrero.

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llegando a Bariloche

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ya en la terminal de buses

Ya con el espíritu de aventura en mi, llegué a la ciudad sin tener hostel ni direcciones ni mucho menos un mapa, de todos modos no había problema ya que tenía muchas ganas de improvisar.
Después de caminar varias cuadras preguntado donde había hostels, encontré uno a muy buen precio y buena ubicación, lo malo es que no había nadie en este hostel, en la recepción me comentaron que se habían ido todos los viajeros y que había quedado sin pasajeros, no le di importancia ya que de todos modos estaba bueno tener una habitación privada para mi solo.

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en busca de un hostel

Mi estadía en Bariloche fue breve, tan sólo dos días porque la ciudad me dio una impresión de ser muy turística y llena de gente por todos lados, no es lo que esperaba en realidad, no quiere decir que no haya disfrutado mi tiempo acá pero no descansé.
(Volvería a Bariloche para conocer los otros lugares de interés de la zona, pero no por ahora…)

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Después de acomodarme en mi habitación fui a buscar un mapa y salí a recorrer la ciudad, los lugares de interés cultural primero, la iglesia y por último a comer algo. Aproveché el sol y me fui a descansar a la orilla del lago Nahuel Huapí, el único lugar bastante tranquilo en la zona.

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a orillas del Nahuel Huapí

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Di algunas vueltas más por la ciudad y volví al hostel para bañarme y salir a la noche. Queria salir a comer algo afuera pero termine comiendo pizza de parado en un puesto callejero ya que estaba todo lleno!

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Mañana solitaria en el hostel, totalmente vacío el lugar, mi desayuno estuvo bien pero en soledad. Aprovechando el día me fui al cerro Leones, no vale la pena ir en un tour hasta allá, sale muy caro y hay transporte público que te lleva y te trae por unos pocos pesos, la admisión al Parque Cerro Leones costaba unos 30 pesos si mal no recuerdo, algo así como u$d 6 o €5 . Y la visita esta muy buena ya que recorremos el cerro y las cuevas que habitaban los indígenas de la zona.

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llegando al cerro Leones

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El recorrido te toma 2:30 hs aproximadamente, comienza en la recepción del parque, luego de tener el grupo reunido, vamos en un colectivo hasta la base del cerro, y luego el ascenso es a pie. Lo más destacable es poder entrar a las cuevas y ver las pinturas rupestres que están en las paredes.
Una vez en la cima el recorrido se termina haciendo una vista panorámica y el descenso, para nuevamente retornar a la base del cerro y volver a tomar el colectivo hasta la entrada del parque.
En la recepción se puede terminar la jornada con alguna comida o bebida pero para mi es un tanto caro y no vale la pena ( es sólo mi opinión personal ).

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Terminado el recorrido me fui a por recomendación de la mesera del día anterior, a tomar unas cervezas artesanales, y aprovechando el happy hour degusté una variedad de cervezas. Hablando con la mesera, María, le pedí algunos consejos para aprovechar una noche en Bariloche ya que era viernes y había infinidad de opciones para salir. Durante la salida nocturna, charlando, me enteré de que El Bolsón estaba cerca y que es un gran destino para pasear o quedarse unos días, luego de algunas copas y promediando la noche, decidí que iría a El Bolsón para descansar un poco. Bariloche tiene un ritmo un tanto más agitado.

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en camino a la terminal de buses

Llegando al hostel muy tarde, o temprano, depende como lo veamos… Preparé mi bolso y después de dormir un rato, me fui a la estación de buses a comprar mi pasaje para El Bolsón y partir esa misma mañana…
Me encontraba camino a El Bolsón…

San Martín de los Andes

Es increíble como un lugar, un instante, un paisaje o una persona te pueden cambiar tantas cosas dentro tuyo, a veces de inmediato, otras veces después de mucho tiempo, cuando sacas las cuentas por ejemplo. En San Martín de los Andes me pasó por primera vez esto, todo a la vez y sin notarlo hasta que agarré el mapa y elegí San Carlos de Bariloche como siguiente destino.
Esto data de por lo menos 5 años ya… Pero sigue siendo como ayer.

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nublada bienvenida

En mi llegada a San Martín de los Andes me encontré con un día nublado que no opacó mi deslumbro por las montañas ni por el verde color que me rodeaba, más bien fue una extraña bienvenida que me decía “vamos a lavar los prejuicios que tenés…” Yo no lo entendí al momento, de a poco lo fui comprendiendo, a medida que pasaba el tiempo. Dejé mis cosas en el hostel, tenía algunas dudas porque nunca había tenido un cuarto compartido, era algo raro, digamos que “nuevo” sería la mejor palabra. Hable con la gente de la recepción y luego de recorrer el hostel y dejar mis cosas, salí…

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el hostel donde me hospedé

Así que compré un paraguas, me puse los auriculares y salí a descubrir la ciudad y su encanto. Sinceramente no estaba muy seguro que estaba haciendo ni mucho menos que esperar de todo esto, así que de a poco me fui dejando llevar.

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lago Lacar

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botes en el lago

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en el muelle

Caminando llegué al Lago Lacar, las nubes se alejaron un poco y paró la lluvia por un instante. Comí algo, tome un té y volví al hostel, me quería bañar.
Tímidamente charlé con mis compañeros de cuarto acerca de que hacían y sus historias, de como habían llegado aquí. Una cena rápida en el hostel y planes para ir al cerro Chapelco cerraron la noche.

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yo me acosté ahí, a la sombra de ese árbol

Por la mañana la lluvia había cesado y fui al cerro a conocer la montaña como corresponde, nunca me la habían presentado excepto en libros e internet…
En la base del cerro tome un chocolate para entrar un poco en calor, era febrero pero hacia mucho frío igual! Ascenso en la telecabina y fotos, muchas fotos.

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en el cerro Chapelco

Me senté por unos minutos y prendí un cigarrillo, en la calma de la montaña de repente todo empezó a encajar como si fuera un rompecabezas, las piezas entraban sin esfuerzo, recuerdo que estaba escuchando Frost, banda de rock progresivo, y me sentí muy feliz, fue un instante que me cambió…
Felicidad y libertad puntualmente, estuve horas en el cerro ya que sentí no me podía ir y dejar este lugar atrás sin saber si volvería algún día.

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ahí estoy yo! En el cerro

5 PM emprendí mi regreso, otra vez salí a caminar pero esta vez por el casco histórico, pedí un mapa y marqué los lugares de interés. A las horas en el hostel me percaté que la guía en su reverso tenía un mapa de la zona y sus alrededores, fue ahí cuando vi que Bariloche estaba demasiado cerca como para dejar pasar la oportunidad de conocerlo. Tenía muchas dudas en ese momento pero en la cena y vino de por medio, me convencí de por lo menos ir a averiguar a la estación de buses por el viaje la siguiente mañana.

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en Hua Hum

Me levanté, me bañe y partí decidido a comprar el pasaje a Bariloche, de paso compré un pasaje a Hua Hum, lugar limítrofe a Chile, quería conocer algo más antes de partir.
El día se me pasó tan rápido, charlé con unos mochileros, di algunas vueltas y me tiré en el pasto a descansar, no tenía preocupaciones ni temores, estaba completamente en paz con el verde que me rodeaba. Volví a la ciudad y esta vez salí a cenar sólo, quería ponerme las cosas en claro y juntar coraje para empezar a viajar. Cordero patagonico y cerveza artesanal sirvieron para saber que esto era lo que realmente quería hacer, viajar y conocer lugares nuevos, su cultura, su gente, sus ámbitos diarios.

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en el bus camino a Bariloche

Preparé todo y con mi bolso listo, por fin dormí tranquilo en mucho tiempo, sentia que empezaba lo que realmente cambiaría mi concepción de las cosas y me sacaría muchos de mis prejuicios.
Y así fue, 9 AM partí a San Carlos de Bariloche, el viaje que cambiaría todo recién comenzaba…

El viaje que lo cambió todo

Hace ya algunos años atrás, el azar del destino me dejó sin compañero de viaje, teníamos la idea de viajar a las Cataratas del Iguazu, pero por problemas económicos de mi compañero no lo pudimos concretar.

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por ahí están las cataratas

Esto me dejó en una situación de incertidumbre ya que no solo el plan desapareció sino que me había quedado sin mis vacaciones también!

Recuerdo el día, era un lunes muy caluroso y pegajoso de Febrero, había resignado la idea de viajar, pero el calor pedía una solución inmediata, sin muchas ideas y con calor, sin contar un poco de mal humor, agarré el teléfono y le pregunté a mi madre: ¿A donde puedo viajar y tener frío?
Me respondió muy segura: tenes que ir al Calafate! Analicé la idea por un rato pero me pareció un poco caro así que le pedí una segunda opción, me dijo: mmm entonces a San Martín de los Andes!

Me metí en internet para ver algo de info y precios, resulto ser un excelente destino, acorde a lo que pretendía gastar en 10 días, sin contar que no me gusta viajar en avión, así que compre el pasaje para el mismo lunes a las 20:45 hs y me fui!

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llegando a San Martín de los Andes

El recorrido te toma 20 hs aproximadamente, que no tienen desperdicio si te gusta viajar de noche… Llegué a un lugar donde no sabia muy bien que esperar. El paisaje está sacado de un cuento de Hansel y Gretel, el lago Lacar, montañas y mucho verde son lo mas impactante apenas llegas a la terminal.

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casita de chocolate?

Esta fue la primera vez que viajaba solo y que me hospedaba en un hostel, ya que no disponía de mucho dinero y no sabia lo que era ser un viajero, solo había sido un “turista” en mis viajes anteriores.

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más casitas de Hansel y Gretel

La sensación de libertad de viajar en solitario es genial ya que te abrís a conocer gente y socializar en maneras que no haces en tu ámbito cotidiano, capaz por vergüenza o por timidez pero el ambiente de un hostel te conecta de otra manera, con la gente del lugar, gente de todos lados que también viajan solos o en grupos y las historias que escuchas y compartís, te generan curiosidad y ganas de experimentarlo vos!

Solo 3 días en San Martín de los Andes fueron suficientes para cambiar mi forma de pensar, de ver el mundo, de abrirme a posibilidades, de viajar. La necesidad de seguir viajando me empezó a perseguir y me decía: viaja! Viaja! Agarrá un mapa y mira que hay por descubrir!
No lo pude evitar y me dejé llevar…

Así que me fui de San Martín de los Andes a San Carlos de Bariloche y después a El Bolsón…

Una tarde en Puerto Madero

En vistas del verano que ya comienza tenemos que buscar alternativas interesantes para recorrer y conocer pero sin morir de calor en el intento. Es un hecho irrefutable, el verano es verano y como tal es caluroso en la ciudad, ahora esto no quiere decir que no podamos ir a lugares más que frescos y agradables dentro de la ciudad, por eso en esta oportunidad nos vamos a recorrer Puerto Madero.

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entre yates y barcos

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en el puerto

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Ubicado en el corazón de Buenos Aires, con una gran oferta gastronómica, también su cercanía a la reserva ecológica y su facilidad para llegar lo convierten en un excelente lugar para recorrer y disfrutar.
Es considerado como un lugar turístico y a se vez elitista, sus precios en muchos casos lo demuestran como así la calidad de sus servicios, igualmente la oferta es muy variada y se ajusta al bolsillo de casi todos.

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Haciendo honor a nuestros recorridos de bajo presupuesto ( o sin presupuesto! ) tenemos varios espacios verdes como para ir de picnic o descansar, estamos a unos pocos metros de la reserva ecológica y de la costanera, también del Puente de la Mujer, la Corbeta Uruguay o la Fragata Sarmiento que como museos cobran una mínima admisión para abordarlas.

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espacios verdes

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Puente de la Mujer

En este caso nos fuimos a comer un restaurant de la zona donde los precios no superaron los $ 100 ( unos 20 u$s o 15 € ) por persona e incluyo plato principal y bebida, buen servicio y comodas instalaciones.
Aprovechando la noche salimos un rato más por ahí a caminar y depejar la mente.
La verdad que recomiendo pasear por este hermoso lugar con algunos billetes como para poder disfrutar una buena comida.

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en el bar Bull

Breve ensayo acerca del no viajar

Que mejor que el título para describir la idea? Hace tiempo que no sólo no escribo nada, sino que aparté no viajo. Ha pasado más de un mes desde mi último viaje y tengo la sensación de “necesidad” otra vez, como si fuera una manía por viajar, por moverme, escapar a la rutina.

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Estático pero con ganas de partir!

Si bien sigo planeando viajar, cada día que pasa se presentan nuevos desafíos e interrogantes. Enumerando algunos podríamos citar la dificultad de comprar la divisa estadounidense la cual nos permitiría ahorrar y planificar los gastos a futuro, como así también conseguir un vuelo a precio competitivo, o las famosas ofertas de último minuto. Otro problema sería que nuestro verano es el invierno europeo, Europa es una escala necesaria, pero es un gran problema para alguien que se cansó del frío, no seria lo mejor viajar al invierno. Como lo dije antes, Asia y Medio Oriente son los destinos planeados. Dos lugares realmente donde el sol está de nuestro lado todo el tiempo.

Este párrafo es para los argentinos residentes en Argentina:
No planeo armar un consultorio de economía acá pero a medida que descubramos formas de comprar dólares al valor oficial de mercado y de manera totalmente lícita, las iré nombrando. Creo que sí estas leyendo este blog probablemente también tengas las mismas “necesidades” de viajar como yo! Y dado de que las políticas cambiarás no parecen tener modificaciones, hay que buscar una forma de poder ahorrar para un viaje de un año o más tiempo en el exterior y lamentablemente la moneda que rige al mundo es el dólar, es prudente poder contar con dinero para ello. No es prudente “prender fuego” la tarjeta de crédito, sin contar con dinero para pagarla.

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Ejemplo de tarjetas de crédito del viajero frecuente

Esto es una especie de nueva catarsis a mi necesidad insatisfecha de viajar. De todos modos siempre hay que ser positivo, esperar lo mejor y luego nos arreglamos…