El viaje que lo cambió todo

Hace ya algunos años atrás, el azar del destino me dejó sin compañero de viaje, teníamos la idea de viajar a las Cataratas del Iguazu, pero por problemas económicos de mi compañero no lo pudimos concretar.

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por ahí están las cataratas

Esto me dejó en una situación de incertidumbre ya que no solo el plan desapareció sino que me había quedado sin mis vacaciones también!

Recuerdo el día, era un lunes muy caluroso y pegajoso de Febrero, había resignado la idea de viajar, pero el calor pedía una solución inmediata, sin muchas ideas y con calor, sin contar un poco de mal humor, agarré el teléfono y le pregunté a mi madre: ¿A donde puedo viajar y tener frío?
Me respondió muy segura: tenes que ir al Calafate! Analicé la idea por un rato pero me pareció un poco caro así que le pedí una segunda opción, me dijo: mmm entonces a San Martín de los Andes!

Me metí en internet para ver algo de info y precios, resulto ser un excelente destino, acorde a lo que pretendía gastar en 10 días, sin contar que no me gusta viajar en avión, así que compre el pasaje para el mismo lunes a las 20:45 hs y me fui!

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llegando a San Martín de los Andes

El recorrido te toma 20 hs aproximadamente, que no tienen desperdicio si te gusta viajar de noche… Llegué a un lugar donde no sabia muy bien que esperar. El paisaje está sacado de un cuento de Hansel y Gretel, el lago Lacar, montañas y mucho verde son lo mas impactante apenas llegas a la terminal.

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casita de chocolate?

Esta fue la primera vez que viajaba solo y que me hospedaba en un hostel, ya que no disponía de mucho dinero y no sabia lo que era ser un viajero, solo había sido un “turista” en mis viajes anteriores.

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más casitas de Hansel y Gretel

La sensación de libertad de viajar en solitario es genial ya que te abrís a conocer gente y socializar en maneras que no haces en tu ámbito cotidiano, capaz por vergüenza o por timidez pero el ambiente de un hostel te conecta de otra manera, con la gente del lugar, gente de todos lados que también viajan solos o en grupos y las historias que escuchas y compartís, te generan curiosidad y ganas de experimentarlo vos!

Solo 3 días en San Martín de los Andes fueron suficientes para cambiar mi forma de pensar, de ver el mundo, de abrirme a posibilidades, de viajar. La necesidad de seguir viajando me empezó a perseguir y me decía: viaja! Viaja! Agarrá un mapa y mira que hay por descubrir!
No lo pude evitar y me dejé llevar…

Así que me fui de San Martín de los Andes a San Carlos de Bariloche y después a El Bolsón…

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